
Hoy les traigo otro poco de mis avances con el tema Un año de fotografía.

Yo les prometí que aquí me iban a tener en las siguientes semanas con mis avances en cuanto al curso Un año de fotografía y vaya que la lección de esta semana es prácticamente para que se rían de mí.
Este será el primero de una serie de blogs que iré publicando a lo largo de este año, se trata del proyecto un año de fotografía al que quiero que me acompañen.

Voy a tratar de no hacer esta entrada muy larga, pero hay muchas cosas que quiero contarles. Dejar el blog y/o el canal es algo que me planteo al menos una vez al año, principalmente por razones de tiempo, con preguntas que seguro ustedes se han planteado alguna vez como si esto tiene sentido o para qué gastar tanto (dinero, tiempo y esfuerzo) en algo que es un pasatiempo.

El nopal es un género de la familia de las cactáceas que tiene más de 300 especies. Posee muchas propiedades, además de ser conocido por su alto contenido en fibra, ser rico en calcio, potasio, fósforo y vitaminas, se usa como antibiótico natural, para la inflamación, regular el colesterol y azúcar en la sangre, problemas de digestión o estreñimiento. Beneficia al sistema circulatorio, inmunológico, urinario y nervioso. Su jugo se usa también para eliminar la fiebre, su fruto, que es la tuna, combate el exceso de bilis. Ha llegado a usarse en la elaboración de jabones y cremas para aprovechar sus propiedades en la piel, donde por cierto, también sirve para el tratamiento de quemaduras leves y heridas. Desde la antigüedad, los aztecas lo usaban para tratar la fiebre, aliviar la diarrea y curar las infecciones. Pero hoy no vengo a hablarles de todo esto, sino de mi reciente obsesión por esta planta.
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